24 sept. 2020
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Carlos del Frade sobre las quemas del Delta: “Los grandes partidos políticos no quieren salir del modelo extractivista”


“Hay grandes intereses económicos, pero también hay móviles políticos que no debemos desatender”

El diputado por el Frente Social y Popular (FSP), Carlos del Frade, participó el sábado 1 de agosto de la movilización en el puente Rosario-Victoria para reclamar el cese de las quemas de pastizales en las islas del Paraná. Allí, más de 4 mil personas se congregaron para exigir la sanción inmediata de la ley de humedales, y para cuestionar el modelo productivo que impera en el país desde hace varias décadas. “Estamos ante nuevas forestales, porque se siguen exportando bienes comunes y generando problemas serios en materia económica y ambiental”, reflexionó el legislador provincial sobre los motivos detrás de un fuego que ya afectó a una superficie casi tres veces más grande que Rosario. “Hay grandes intereses económicos, pero también hay móviles políticos que no debemos desatender”, alertó del Frade, y justificó la necesidad de conformar asambleas interprovinciales para pensar soluciones conjuntas entre las regiones afectadas. . —¿Qué está sucediendo en el delta del Paraná?¿Qué hay detrás de las quemas? —Ya se quemaron 500 kilómetros cuadrados desde enero al presente. Es un número impactante, que significa casi tres veces la superficie de Rosario. Es grave porque está en juego la cuenca del delta del Paraná en tres jurisdicciones provinciales: Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. Por eso necesitamos un abordaje pensado a partir de agencias interprovinciales. En paralelo, la dimensión de semejante fuego supone que hay algo más que negocios económicos (como los feedlots clandestinos, los grandes emprendimientos ganaderos o los desarrollos inmobiliarios). La continuidad de los incendios en las últimas horas da la sensación de que existe un motivo político por encima de todo ello. Para comprender qué está pasando en el delta es preciso, entonces, indagar las respuestas políticas que están más allá de los intereses particulares que se suelen denunciar. —¿Cuáles son esos intereses y quiénes los representan? —Son cabezas muy macabras y perversas que buscan desestabilizar a cualquier gobierno que vaya en contra de los intereses de algunos pocos. Lo venimos viendo en América Latina desde 1990. También hay grandes nombres que ya fueron denunciados ante diversos tribunales, especialmente de Entre Ríos y en la Justicia Federal de Rosario. Es el caso de Enzo Vignale, productor que aparentemente tiene un feedlot clandestino, o de quienes explotan el Legado Deliot, un terreno fiscal de 1.800 hectáreas que está siendo ocupado de forma ilegal. Se responsabiliza además al fiscal de Paraná, Julio Rodríguez Signe, como una de las personas que menos hizo para detener las quemas. Son nombres fuertes que se suman a las cuestiones de índole política que buscan enrarecer el ambiente. Visto así no parece casualidad que, tras una movilización de 4 mil personas como la del sábado, se haya realizado al día siguiente una nueva quema de pastizales a la vera de la autopista entre Rosario y Córdoba. —¿Qué herramientas legales se necesitan para detener estos incendios? —El proyecto de ley de Humedales existe desde el 2013, pero no avanza porque los negocios particulares de unos pocos están por encima de los derechos colectivos y comunes. El estancamiento de esa norma es la síntesis perfecta de la impunidad con la que se vienen manejando ciertos intereses. —¿Ves alguna relación entre las quemas y el modelo productivo del país y las provincias afectadas? —Sí, porque es el mismo modelo agroindustrial que se viene replicando desde la segunda mitad de la década de 1990 y que se relaciona con el modelo extractivista del monocultivo. Consiste en expandir la frontera sojera, generando la necesidad de correr las pampas hacia las islas para que pueda criarse ganado. Es en sostener ese modelo productivo donde convergen los grandes partidos políticos. —¿Inclusive el peronismo? —Sí. Creo que los grandes partidos no quieren salir de los modelos impuestos por las multinacionales desde 1990. Todo eso está bancando por el peronismo, el radicalismo y el Pro. Por eso continúa el extractivismo, que reflota a su vez el modelo de la extranjerización de la granja exportadora de bienes naturales que se dio a partir de 1890. Estamos ante nuevas forestales: se siguen exportando bienes comunes y generando un problema serio en materia económica y ambiental. Para salir se necesita un debate serio sobre el modelo de producción que queremos en la Argentina. Hoy prevalecen los grandes intereses que vienen desde afuera. —¿Qué podemos hacer como pueblo organizado para detener las quemas? —Está amaneciendo un nuevo sujeto político, conformado por chicos y chicas criados en los ’90 y que tienen una gran sensibilidad ambiental. No tengo dudas de que van a generar instituciones nuevas que favorecerán un federalismo de nuevo tipo, quizá en forma de asambleas generales interprovinciales. Lo vimos el sábado en el puente Santa Fe-Victoria. Está emergiendo una democracia más directa, con un federalismo de nuevo cuño y bajo la necesidad de pensar instituciones que sean interjurisdiccionales, regionales para que puedan pensarse los temas forma más realista.
7 ago. 2020, by: FM 98.3

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