20 abr. 2024
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24 de marzo de 1976 – EL GOLPE DE 1976


UN GOLPE CONTRA LA CLASE TRABAJADORA


𝗘𝗹 𝗴𝗼𝗹𝗽𝗲 𝗱𝗲 𝟭𝟵𝟳𝟲 𝘀𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗽𝘂𝘀𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝘁𝗶𝗰𝘂𝗹𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗿 𝗮𝗰𝘂𝗺𝘂𝗹𝗮𝗱𝗼 𝗽𝗼𝗿 𝗹𝗮 𝗰𝗹𝗮𝘀𝗲 𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗷𝗮𝗱𝗼𝗿𝗮 𝗮𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗶𝗻𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗳𝗶𝗻 𝗱𝗲 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗻𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗽𝗼𝗹í𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗲𝗰𝗼𝗻ó𝗺𝗶𝗰𝗮 𝗿𝗲𝗴𝗿𝗲𝘀𝗶𝘃𝗮 𝘆 𝘀𝗼𝗳𝗼𝗰𝗮𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗮𝗺𝗲𝗻𝗮𝘇𝗮 𝗮𝗹 𝘀𝗶𝘀𝘁𝗲𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝗱𝗼𝗺𝗶𝗻𝗮𝗰𝗶ó𝗻 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹. 𝗙𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝗿𝗲𝘁𝗿𝗼𝗰𝗲𝘀𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗹𝗮𝗯𝗼𝗿𝗮𝗹𝗲𝘀, 𝗹𝗼𝘀 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗹𝗲𝗴𝗶𝘀𝗹𝗮𝗰𝗶ó𝗻, 𝗲𝗹 𝗮𝘁𝗮𝗾𝘂𝗲 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝘀𝗶𝗻𝗱𝗶𝗰𝗮𝘁𝗼𝘀 𝘆 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗶𝗼𝗹𝗲𝗻𝘁𝗮 𝗿𝗲𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶ó𝗻, 𝗹𝗮 𝗰𝗹𝗮𝘀𝗲 𝗼𝗯𝗿𝗲𝗿𝗮 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿ó 𝗹𝗮𝘀 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗶𝘀𝘁𝗶𝗿, 𝗺𝗼𝘀𝘁𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗮ú𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗱𝗶𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗺á𝘀 𝗱𝗶𝗳í𝗰𝗶𝗹𝗲𝘀 𝗲𝘀 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲 𝗹𝘂𝗰𝗵𝗮𝗿.


El golpe de 1976 es un parteaguas en la historia de nuestro país.


El gobierno militar que asumió el poder del estado, con el apoyo y la activa participación de sectores empresariales, eclesiásticos y civiles, desató una brutal ofensiva contra la clase trabajadora argentina. Con avances y retrocesos, esta había cimentado a lo largo de décadas de lucha su poder de clase, a través de un conjunto de derechos económicos y sociales, y de una robusta y diversa red de organizaciones políticas y sindicales. Desde el Cordobazo de 1969, a su vez, protagonizaba una movilización antiburocrática y antipatronal y una radicalización política que ponía en cuestión el sistema de dominación y dificultaba los planes de ajuste y reestructuración capitalista como el que había intentado Rodrigo en 1975.


Por ello, el Proceso de Reorganización Nacional fue, en primer lugar, un golpe contra la clase trabajadora, un proyecto refundacional de la burguesía, dirigido a reestructurar el capitalismo argentino y su inserción internacional. Para alcanzar sus objetivos necesitaba generar un cambio profundo en la situación de los y las trabajadorxs y en las relaciones y legislaciones laborales, y para esto era imprescindible quebrar el poder obrero, lo que solo podía encontrar su cauce mediante la más sangrienta represión, llevada a cabo con la indisimulada colaboración de muchas patronales.


Este proyecto de clase se insertó en los importantes cambios que estaba experimentando el contexto internacional por esos años. Durante la Guerra Fría, las burguesías latinoamericanas habían ido adoptando la Doctrina de Seguridad Nacional para hacer frente a las amenazas revolucionarias, reales o imaginarias, que vislumbraban tras cada uno de los movimientos populares. Como consecuencia, un reguero de golpes militares preventivos arrasó la región. A mediados de los setenta, además, una política consciente de reorganización de la economía internacional liderada por los Estados Unidos iniciaba su expansión global para revertir la nueva crisis del capitalismo mundial. Sus principios más elementales: la completa liberalización de los mercados y el achicamiento del estado. Su nombre popular: neoliberalismo.


Para la dictadura, entonces, contrarrevolución y neoliberalismo, eran dos caras de la misma moneda. El resultado sería un descomunal plan sistemático de secuestros, torturas, robo de niñxs y 30.000 detenidxs-desaparecidxs, junto con la caída en picada del salario, miles de fábricas cerradas, desocupación y un endeudamiento que pesaría sobre generaciones de argentinxs. Aún en esas difíciles condiciones, no faltarían luchas y diversas formas de resistencia obrera que serían centrales para desgastar el poder dictatorial hasta lograr su caída.


Los textos que componen esta efeméride, elaborados por algunos de los principales especialistas en el período, ofrecen claves centrales para comprender este proceso. En tiempos en que desde el Estado nuevamente se lanza una ofensiva contra la clase trabajadora y se escuchan voces reivindicatorias de la acción dictatorial, la historia también es una herramienta de combate.


*Pablo Ghigliani, Rodolfo Laufer, Joaquín Aldao y Gonzalo Pérez Álvarez


Por Efemérides de Historia Obrera

24 mar. 2024, by: FM 98.3

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